Nuestro proceso de limpieza
Seis pasos pensados para que cada alfombra que nos confían nuestras tintorerías y lavanderías clientes, por delicada que sea, vuelva como el primer día.
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1
Recepción y medición
Cada alfombra se registra con la tintorería o lavandería que la envía y la referencia acordada. Después pasa por nuestra medidora, que la desenrolla y, con sensor y láser, toma el ancho y el largo con precisión: así conoces la medida exacta para cobrársela a tu cliente.
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2
Fuera la tierra, antes de lavar
Antes de mojarse, la alfombra pasa por la desempolvadora, que la golpea mientras avanza para soltar la tierra seca. Un extractor la aspira al momento, así el lavado parte de una base limpia.
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3
Ocho cepillos, como un túnel de lavado
Dos boquillas la enjabonan, ocho cepillos la lavan a fondo y un carro la aclara con agua a presión. Un precentrifugado le quita ya buena parte del agua.
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4
Centrífuga industrial
Una centrifugadora aparte extrae el agua que el tren de lavado no ha quitado. Sin este paso, las alfombras se quemarían o amarillearían al secar.
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5
Secadero natural, o de calor si hay prisa
Chapas negras que acumulan calor, ventiladores y un extractor de humedad: en dos o tres días se seca sin sol y sin gasoil. Para urgencias, un secadero de calor para 130 alfombras que nunca pasa de 60 °C.
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6
Cepillado, empaquetado y etiquetado
Las de pelo largo se cepillan para dejar el pelo en una dirección. Después se embalan en plástico microperforado y llevan nuestra etiqueta con código de barras, referencia y medida.
Y para la seda y los kilims, en seco
Donde el agua apaga el color, usamos nuestra máquina de limpieza en seco de 32,5 kg con Sensene: limpia a fondo sin dañar el material y es más ecológica que el percloroetileno.
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Cuéntanos dónde está tu negocio y cuántas alfombras mueves, y te preparamos condiciones sin compromiso.